Se la comía, porque está claro que hay quien es objeto de alimento para nuestros ojos, era así, punto,
De modo que su sonrisa a medio abrir dejó entreabierta la respuesta a una pregunta que nadie pronunció, la caricia sería inminente, inminentemente deseada, provocada por unas palabras que abrían el cerebro, que sonreían y sabían ser un reto, y como ellos no sabían ser más que boceto salieron del papel, arañando la piel, mordiendo sus sonrisas y acallando a las prisas mediante el instinto.
Eran objetos que todos querían conservar, por eso entre sus dientes se leía: "Shhh, calma, te voy a arrancar ese puto precinto"
miércoles, 21 de septiembre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
A bordo del Abismo.
Así que era eso, tan simple como escondido, eso, esa suerte de secreto a voces que se oculta con un egoísmo insultante, tan sencillo como una sonrisa abierta tras un susurro, tan simple como el vértigo, como esa sobrecogedora sensación de saber que puedes morir y que no pasaría nada, con la ausencia de complejidad de una cama junto a un balcón, tan sencillo como un corazón valiente de plomo, de ésos que cambian sus porqués y se pasan por los cojones cualquier cómo, porque somos el resultado de las opciones que elegimos, pero no esas elecciones, sino su resultado, lo que vemos más que lo que vimos, lo que hacemos más que lo que hicimos.
Somos sensación pura y valiente.
Somos lo que sentimos, por eso el verbo se conjuga así en pasado y en presente.
Somos sensación pura y valiente.
Somos lo que sentimos, por eso el verbo se conjuga así en pasado y en presente.
domingo, 4 de septiembre de 2016
El parlanchín.
Se trataba de buscar las palabras exactas como quien pinta con pinceles de finas cerdas.
miércoles, 24 de agosto de 2016
Mis cojones.
Adivina, adivinanza, ¿quien se erige como líder de la añoranza?
En presencia se precisa lo pasado, anclado en un futuro mejor, pero no se imagina mejor futuro que el regreso.
Será por eso que somos tan cobardes, y no quemamos fotos ni cartas, ni desprestigiamos el amor mientras cuelgue de un hilo, el hilo que sostiene una balanza que equilibra esperanza y avance.
Pero es imposible avanzar si la balanza no se rompe.
Con que, sólo queda adueñarnos de los platillos que nuestra moral sostiene, aceptar, que si lo que contienen no nos corresponde.
Entonces, quemar la balanza es lo único que nos queda.
Y rezar para que nuestra prudencia se quede quieta presa del pánico que provoca lo arrebatadoramente honesto.
Entonces se oirá el agrio silencio del destroce de todas directrices.
Entonces callaremos todos, solo por saber que nadie está preparado para la verdad.
Por eso es valiente quien la dice.
En presencia se precisa lo pasado, anclado en un futuro mejor, pero no se imagina mejor futuro que el regreso.
Será por eso que somos tan cobardes, y no quemamos fotos ni cartas, ni desprestigiamos el amor mientras cuelgue de un hilo, el hilo que sostiene una balanza que equilibra esperanza y avance.
Pero es imposible avanzar si la balanza no se rompe.
Con que, sólo queda adueñarnos de los platillos que nuestra moral sostiene, aceptar, que si lo que contienen no nos corresponde.
Entonces, quemar la balanza es lo único que nos queda.
Y rezar para que nuestra prudencia se quede quieta presa del pánico que provoca lo arrebatadoramente honesto.
Entonces se oirá el agrio silencio del destroce de todas directrices.
Entonces callaremos todos, solo por saber que nadie está preparado para la verdad.
Por eso es valiente quien la dice.
martes, 23 de agosto de 2016
Puta mierda.
No había alma que soportara una tortura como aquella, tan llena de vacío, del brío inexistente, de gente que no se soportaba, del habla vacía que no quería callar, y es que las lenguas no paraban de hablar.
Decían que no había opinión verdadera y que de ahí nacía el derecho universal de opinar.
Pero las palabras hablaban de alas que crecían en espaldas llenas de llanuras, de sueños de mentes que no se daban tiempo a dormir, de ingentes esfuerzos de debilidad huesuda, de poesía que quería ser alabada, y dejó de buscar para enseñarse porque sí.
Y las lenguas repiqueteaban en su sonar, ataviadas con su galopante vacío, sabiéndose escuchadas, pues todos quieren llenarse de ausencia para no pensar.
Había unas palabras, unas frases, que alguien dijo, que pocos escucharon y que ninguno supo identificar.
Porque quizás estemos preparados para la belleza,
Será por eso que la confundimos con la verdad.
Decían que no había opinión verdadera y que de ahí nacía el derecho universal de opinar.
Pero las palabras hablaban de alas que crecían en espaldas llenas de llanuras, de sueños de mentes que no se daban tiempo a dormir, de ingentes esfuerzos de debilidad huesuda, de poesía que quería ser alabada, y dejó de buscar para enseñarse porque sí.
Y las lenguas repiqueteaban en su sonar, ataviadas con su galopante vacío, sabiéndose escuchadas, pues todos quieren llenarse de ausencia para no pensar.
Había unas palabras, unas frases, que alguien dijo, que pocos escucharon y que ninguno supo identificar.
Porque quizás estemos preparados para la belleza,
Será por eso que la confundimos con la verdad.
martes, 16 de agosto de 2016
La pinza
Algo pinchaba mi mente, con sutileza, como toda aquello que trata de convencer, con la delicadeza de la seda, y sin embargo, no conseguía sacar el cifrado oculto en la pinza que sentía.
Mis ojos se entornaron y las conclusiones parecían tan lejanas al entendimiento, tanto que una escritura se quedaba en palabras necias y dispersas, como una bala rota antes del impacto, como el acto de escapar, había torpeza más que cobardía, pero sabía que para ser valiente se requería inteligencia.
Pero ¿hasta cuando se estipula prudente el ser paciente?
De algún modo mi pensamiento lateral no funcionaba, "escritura" me dije "eso debe funcionar".
Una idea arribó en mi mente al releer.
"Está claro que me equivoqué".
Mis ojos se entornaron y las conclusiones parecían tan lejanas al entendimiento, tanto que una escritura se quedaba en palabras necias y dispersas, como una bala rota antes del impacto, como el acto de escapar, había torpeza más que cobardía, pero sabía que para ser valiente se requería inteligencia.
Pero ¿hasta cuando se estipula prudente el ser paciente?
De algún modo mi pensamiento lateral no funcionaba, "escritura" me dije "eso debe funcionar".
Una idea arribó en mi mente al releer.
"Está claro que me equivoqué".
viernes, 12 de agosto de 2016
La pistola.
No todos los días son lunes, dijo a primera hora de la mañana, será por eso por lo que sobrevivimos.
Quisimos que el camino se mantuviera derecho, en el estrecho linaje del que participa una nobleza como la nuestra, pero la muestra ya anunciaba el contenido perdidamente lleno de pillaje, será por eso que el equipaje que cargaba no sobrepasada las medidas de mano, para ir ligero, y conservarlo entero, pero no todos los días son lunes, ni todos los meses enero.
No es que espere nada, se dijo, pero, siempre existe un pero, una casilla más en la que se pudiera avanzar, una lanza apuntando hacia el objetivo, un hierro más que cargar, pretendía que mi equipaje fuera ligero, le dije, con toda la amabilidad que pude, "pero yo necesito todo esto", dijo mientras lo metía en mi mochila, y caminamos millas y millas, al comienzo podía fijarme en el paisaje y sus maravillas, en las tablillas de madera que cubrían las casitas, en la lluvia, el sol y los atardeceres que ceden paso a la noche, y llegó el derroche, y el camino se hizo camino y no viaje, y el paisaje se hizo camino y no lienzo, y el viento se hizo ausencia por escapárseme los momentos que la vida me regalaba.
Y forcé mi esfuerzo en cargar con la mochila llena de pertenencias que ni quería ni necesitaba.
Pero ni todos los días son lunes, ni todos los meses enero, ni todas las muertes son de bala.
Pero si tienes cojones, dispara.
Quisimos que el camino se mantuviera derecho, en el estrecho linaje del que participa una nobleza como la nuestra, pero la muestra ya anunciaba el contenido perdidamente lleno de pillaje, será por eso que el equipaje que cargaba no sobrepasada las medidas de mano, para ir ligero, y conservarlo entero, pero no todos los días son lunes, ni todos los meses enero.
No es que espere nada, se dijo, pero, siempre existe un pero, una casilla más en la que se pudiera avanzar, una lanza apuntando hacia el objetivo, un hierro más que cargar, pretendía que mi equipaje fuera ligero, le dije, con toda la amabilidad que pude, "pero yo necesito todo esto", dijo mientras lo metía en mi mochila, y caminamos millas y millas, al comienzo podía fijarme en el paisaje y sus maravillas, en las tablillas de madera que cubrían las casitas, en la lluvia, el sol y los atardeceres que ceden paso a la noche, y llegó el derroche, y el camino se hizo camino y no viaje, y el paisaje se hizo camino y no lienzo, y el viento se hizo ausencia por escapárseme los momentos que la vida me regalaba.
Y forcé mi esfuerzo en cargar con la mochila llena de pertenencias que ni quería ni necesitaba.
Pero ni todos los días son lunes, ni todos los meses enero, ni todas las muertes son de bala.
Pero si tienes cojones, dispara.
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