jueves, 11 de diciembre de 2014

¡Párate! Ah... ¿No?

Que se pare el mundo, que frene su discurso y mantenga estática la cruel soberbia de no preguntar, que haga del dinamismo un recuerdo, que modere su frenesí y mantenga silente su pretensión egoísta.
¡Que se pare el mundo! Que queme el manguito y con un silbidito aguarde a la espera, como todos, y así arregle su tara.
¡Que se pare el mundo! Que empatice con la mesura que se pierde de tan mala suerte que no se recupera.
¡Que se pare coño! Que alargue la tarde para que de lugar a más opciones.

¡Mundo párate! ay... ¡Qué bonito suena! Pero el mundo no se para.


Pues nada.


Habrá que echarle cojones.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Callejero.

Frenesí, esa era la palabra que labraba mis espaldas y el recorrido de mis pies, tuerce, izquierda en la próxima esquina, cuidado, te pisan los talones, pisa fuerte, estáte atento, atenta contra tí, destrúyete, vete, para, respira y sigue corriendo, viendo que quizás, con suerte, pudieras escabullirte, escóndete y mantente... Ahora quieto, pueden estar escuchando atrás.... Vuelve y asegúrate, ahora huye y vuelta a empezar, corre frenético por las calles, que el perfecto detalle falle en su acierto y no te sienta con vida, deambula muerto bajo el supuesto de que no sientes más que eso, Y sigue con la petenera que te domina, que las esquinas sean rutina que se queden atrás, verás que los adoquines fueron firmes al afirmar que ellos serían los únicos fieles en sujetar tus plantas, no hay opción a caer, come, traga, y atraganta, bebe agua, y sigue, corre, ten miedo, no hay mantas que cubran tu temblor, siente el clamorío silente y sigue, cierra los ojos, llora, mira hacia atrás, ves que vas y como vas te persiguen, no respires, no hay calma, acelera tu corazón, estrésate. Y Para.

Mira hacia atrás con tranquilidad e hínchate de orgullo.

Tuyo es el poderío del que haces acopio, y tuyo es el nuevo tamiz.

¿En qué momento fuiste tan capullo?

Algo estaba claro "Sigo estando aquí".

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Lo que existe.

Me levanté sin resaca. Pareció ser el primer domingo de mi vida, la jaqueca que acontencía por costumbre un día como ese, me dio una tregua, en la misma medida que yo le daba tregua a mi hígado.

Y a pesar de todo ayer parecía cubierto de la niebla más acogedora.

Recuerdo que tu camisa apretaba tus curvas, que tu sonrisa cercenaba cualquier tensión, y que nada fue como lo planeamos.

Recuerdo que ayer no existía el mañana, que nos arrancamos la miel de los labios para meterla en propia boca. Recuerdo que arranqué los botones que gritaban ser desabrochados, recuerdo que gemiste cuando arañé tu espalda, recuerdo tu boca entreabierta, y tus ojos entrecerrados, recuerdo la bestialidad de tirar todo lo que nos molestaba y que desafiamos a los cielos, recuerdo sobre todo, que las sutilezas se tornaron inconcebibles y que fuimos fuego.



Pero ahora duermes en la cama y no se si querrás que me largue.

Así pude aprender que nunca hay ayer ni mañana, y que ahora me niego a relajarme.

domingo, 14 de septiembre de 2014

.

Que te calles coño.

Que no hables, que cierres tu sucio pico cubierto de barro, que tapes tu farragosa boca con lo primero que encuentres, que seas silencio de sepulcro, que ¡hasta tus dagas se cansaron de cruzar mi costillar! que quizás gritar que no me habré de hundir con tu desquicie sea el primer paso para hacer de tal promesa una realidad latente.

Y creer, creer que cubrir de verborrea lo que prefiero decir claramente es una imbecilidad. Soy la hostia, tan fuerte como la risa que emana de mí, ¿Y si esto fuera acangrajearme?

¿Qué niño del que fuimos estaría orgulloso de lo que somos ahora?

Es más, quién de nuestros yo's pasados estaría orgulloso de nosotros.

El niño jugaba más y temía menos.

El pre-adolescente ansiaba el siguiente año, el cambio, guerreaba con lo que se le antojaba defectuoso.

El adolescente se mataba a pajas, ansiando un sexo que parecía no llegar nunca, pero hacía de su frustración algo maravilloso, convertía en risa lo que caía en sus manos. Y sus manos comenzaron a viajar por rincones maravillosos.

¿Y qué hay del joven de hoy?

Maldito imbécil, ¿Acaso se te olvidó jugar?

Maldito imbécil ¿En qué momento cambiaste el arrojo por la cautela?

Maldito imbécil. ¿Cuándo decidiste ser más débil que tu debilidad?

Maldito imbécil. ¿Acaso olvidas como suenas?

"Reto a cargarme de lo que se piense que no puedo aguantar"


Reventando así el pie que cojeaba, y haciendo de la tara un poema.


A la puta mierda.







sábado, 30 de agosto de 2014

La ignorancia de Juan.

-Ni si quiera estoy seguro de ser una persona.
Todos terciaron mirarme a fin de dar paso a la esperada carcajada unánime.
-¿Qué cojones dices? -alegó Juan.
Lo miré. Primero serenamente, y luego con la dureza más cruda.
-¿Sabes acaso lo que significa ser persona hoy día anormal?
Calló.
-Ser persona significa algo demasiado ficticio para que yo pueda tomarlo con la certeza que la mayoría impone -cerré los ojos un instante, inspiré y proseguí con mi discurso-. Verás, somos un nombre con sus apellidos, somos un número para el estado, somos lo que estudiamos e incluso somos la compañía de movil que hemos elegido, somos, por la más torpe elección, una cuenta de facebook, somos chat y letras del color que elijamos, somos la preocupación de asentar la cabeza, somos ocho horas laborales, ocho de sueño y ocho de ocio, somos pura programación. Pero hace mucho que no somos carrera, ni risa, ya no es importante para las "personas" visitar un acantilado, ni cubrirse de alegrías haciendo reír a un crío, no es importante jugar, no es importante ni ver ni sentir la lluvia, ni el amor, ni el hablar con desconocidos, la música pasa al plano más banal de la importancia, creemos ser el levantamiento tras la caída.

Pero si nos levantamos para seguir sin ser lo que deberíamos...

Seremos de todo menos vida.


Por esa razón estamos aquí Juan, con tres copas en el estómago, y la cuarta en camino. Porque parece que nuestra alma ha caído en la cuenta de que la hemos cubierto de mierda.


Y entre la peste de la que se impregna recuerda que quizás sea mejor olvidar lo que somos a cambio de los cuatro euros de la copa, pues si bien se sabe que se es sota, caballo y rey. Veréis que se prefiere olvidar el atentado que nos provocamos a fin de volver a ser al día siguiente aquel que ni queremos y sabemos ser.






martes, 19 de agosto de 2014

La dicotomía de su culo.

Fue tomar contacto con ella y cruzarse ese pensamiento "parecía perfecta", estaba rellena de curvas, la que iba de su espalda a sus muslos, la que hinchaba su pecho, la que recorría su cuello y la que se anclaba en la comisura de donde otorgaba sus besos. Joder, como para no girarse en el acto, vestía falda ajustada y una camiseta de tirantes que dejaba entrever su apretado escote. Sudaba,

y yo también.

Sus zapatos de tacón elevaban su altura y forzaban a su culo para que estuviera prieto.

Llegó a la barra.

-Un Gin Tonic -dijo guiñándole el ojo al camarero.

Mierda, ella lo sabía, sabía que todos sabían lo buena que estaba, sabía las babas que recorrían tras sus andares, sabía que podía conseguir lo que quisiera con la timidez de una sonrisa que demostraba ser mentirosa a la vista del desparpajo de su actitud. Lo tenía todo en la palma de su mano, sólo debía saber a quién ponerle el cebo.

-Por fin lo has conseguido chaval, una noche conmigo, antes de que amanezca y sólo si te portas lo suficientemente bien, pero aquí me tienes, toda tuya -me dijo con una voz que comenzó a sonarme chirriante.


No era tan perfecta, pero ella no lo veía. Tragué mi whisky con hielo de un trago y golpeé la barra con el culo del vaso ancho. Le sonreí, agarré mu chaqueta y me largué.



Quien no quiere aprender, no aprende por más que le enseñes la lección.

Ella parecía preciosa aunque no lo fuera y todos lo pensaran.

En ella no había caricias verdaderas, ni susurros, ni gritos al viento, ni besos hechos canción.



Había una cosa que parecía no saber.



Y es que Todo el mundo caga.




martes, 12 de agosto de 2014

P.

Quizás no sepa ni la mitad de lo que debiera dadas las circunstancias,
Quizás haya más cizallas cortando mis alas.
Quizás no deba hacer jamás apología de la ignorancia.
Pero quizás no se sepa cuán de lejos se llega cuando se ignora lo que te para.

Quizás hoy muera alguien que fue importante para alguien.
Quizás la muerte fue la clave que abrió la veda para que otros ojos pronuncien su apertura.
Quizás, con ayuda, se pueda sentir el hábito de sentir el aire.
Pero no existe nadie que viva bajo esa holgura.

Quizás, y digo sólo quizás, se guarde bajo un manto de esperanza lo que no se tiene el valor de cumplir.
Quizás, si todo lo que me avergüenza, me machaca y me destruye seguir haciendo falla, quizás pueda darme ese respiro.
Quizás falte la soberbia, las armas y la falta de determinación del que calla, por eso no se pone el acento en la carcajada al reír.
Pero no nos atrevemos a seguir vivos.

Quizás la poesía no sea la alegoría que se hubiera de querer.
Que la alegría queda encerrada bajo el prisma del regalo de dioses.
Quizás seamos más cobardes de lo que nos empeñamos en creer.
Y hemos llegado al engaño universal de creer saber bien que lo sabemos todo en una complejidad cerebral de la que con orgullo alardeamos.



"Qué me vas a contar. Si tú no me conoces."




Quizás seamos más torpes de lo que nos correspondería.
Quizás nuestra mente vuele más cerca de la ausencia de certeza.
Quizás nuestra necesidad se financie a base de la alegría.
Pero tengo mis palabras bien armadas.


Y me voy a reventar cabezas.