martes, 4 de junio de 2013

Mi reino.

Pedí dos whiskys, era una noche especial por especialmente solitaria que pareciera. el bar estaba comenzando a llenar y el barman me miraba con extrañeza, como preguntándome "tío, ¿No ves que estás solo?" le correspondí con una sonrisa y le dí el primer trago, "wuajjj". Sabía a rebeldía, a vueltas de cabeza, a desesperación y a esperanza. apoyé los codos en la barra y dí otro largo trago, luego alargué el brazo en busca de una de esas servilletas de papel echas más para escribir en ellas que para limpiarse. Escribí algo en ella, nunca he estado muy orgulloso de mi letra, pero a esas horas aún guardaba una cursividad elegante. La guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta y me la quité. Volví a apoyar los codos en la barra y dejé paso al siguiente trago. "Waaaauuu". Sabía a reticencia y desenfreno, a toma y daca, sabía a juego, y había que jugar. Bajo mi mirada siempre suelo guardar las atenciones, y tiendo a estar atento a quién me rodea en el bar, pero no ese día, el hielo navegaba de una manera peculiar entre los cuarenta grados en los que se disolvía y yo prefería estar más atento a eso.

-Hola -Dijo ella sentándose en la banqueta de mi lado y otorgándome la más máscarada de las sonrisas.

Fruncí el ceño.

-Hola -respondí al giro de mi cabeza y atisvé el registro de babas que había dejado tras de sí en el camino a la barra-. me alegro de verte de nuevo -dije a la par que dejaba que el Jack Daniel's entrara a través de mi media sonrisa.

-¿Puedo? -preguntó mientras ya se llevaba el otro whisky a la boca. Dubité un segundo antes de contestar.

-Claro mujer, es lo único que me vas a sacar esta noche, aprovecha princesa.

Me estaba otorgando su cotizado cuerpo, estaba haciendo una obra de caridad a un perrito abandonado. Digamos que pareciera que ella era la que se situaba en la situación más fuerte, no venía a disfrutar sino a ver que podía sacar. Venía a ver si podía comprar alguno de sus besos, venía a intercambiar gestos. Ella quería mi integridad y quería creer que yo quería su carmín en mi boca. Pero señores, si es por preferencias, prefiero tenerlo todo.

Tras su primer trago, relamió sus labios, como si hubiera algo que buscar.

-El primer trago siempre sabe a esperanza ¿verdad? -dijo ella alegremente.

-Verdad, pero ya te llevo varios de ventaja.

-¿Y a qué saben ahora? -dijo con una suavidad aterciopelada en la voz, casi envuelta en el más sedoso de los susurros y dejando que una media sonrisa se le formara en el rostro. ¿Un beso? La idea pasó fugazmente por mi mente punzando mi pecho antes de desecharla.

Tragué lo que quedaba del wisky y me acerqué a su oído pasando la mano tras su cadera.

-A despedida -dije sonriente mientras desenganchaba mi chaqueta de su silla.

En el momento en que le das la espalda a una mujer de ese calibre es un error de novato el volverse para observar su reacción, tienes que aprender a vivir con la incertidumbre, tienes que aprender a vivir con la confianza suficiente como para saber que eso no importa.

Saqué la servilleta doblando la esquina y cambié el texto...




¿Mi reino? Mi reino por un beso No lo vendo.


http://www.youtube.com/watch?v=eFkmRp_G2uo

lunes, 20 de mayo de 2013

Dos tetas.

Y claro que son importantes tus tetas mujer, no seré yo el que le reste la importancia que yo mismo le doy. Que sí chiquilla, que tus caderas me tientan hacia el vuelo más idóneo en una tarde de primavera. Dios ¡Que sí! ¡No seas pesada! que tu cuello habría de ser mi objetivo y la muestra donde se habría de comprobar su ternura con tres besos y dos dentelladas.

Pero mujer, hoy tengo tres versos que no se hacen con palabras, una sonrisa que arranca las miradas, un sombrerito en la cabeza y una guitarra en la espalda.


Ajustaremos cuentas cuando caigas en la cuenta de que viajamos hacia el hoyo y que lo importante es el viaje.


http://www.youtube.com/watch?v=m0UgyxFTFvI

domingo, 12 de mayo de 2013

Ron a secas.

Hoy no queda más que añorar un buen vaso de vino tinto con una rodajita de limón, de esas que le dan vida a un domingo que hasta entonces parecía vacío, hoy no queda más que ser el típico tópico que tanto se odia, el de la escritura frustrada y forzada, el de la canción sin acabar, el estanque de un acorde de paso que no pasa, que se mantiene con la tensión de un polvo incómodo.

Si asumo la verdad, nada es perfecto, aunque tus ojos se me antojen como tales, Si asumo la verdad, no nos reíamos tanto, aunque a mí me lo pareciera. Si asumo la verdad, pudiera ser que algo fuera monótono aunque ninguno de los dos lo notara.


Pero vida mía, hoy es domingo, el ron es más fuerte que ayer, y ante la añoranza todo se me antoja ideal.

sábado, 11 de mayo de 2013

¿Qué?

Sábado, 20 de julio de 2012

¿Sabes? Mañana todo será distinto, comenzaré a construir ilusiones a partir de deseos, el esfuerzo será la bandera que me abrigue, y la determinación el motor necesario e indispensable para dar cada paso. No caeré ¿sabéis? ¡No caeré! No existirá amenaza que me aterrorice ni muro que no pueda trepar, a partir de mañana seré más fuerte y decidido, un nuevo hombre, a partir de mañana comenzaré a cumplir cada uno de mis sueños, porque se lo merecen tanto ellos como yo. A partir de mañana... ai... que sueño, es hora de dormir.

Domingo, 21 de julio de 2012.

¿Sabes? Mañana todo será distinto, comenzaré a construir ilusiones a partir de deseos, el esfuerzo será la bandera que me abrigue, y la determinación el motor necesario e indispensable para dar cada paso. No caeré ¿sabéis? ¡No caeré! No existirá amenaza que me aterrorice ni muro que no pueda trepar, a partir de mañana seré más fuerte y decidido, un nuevo hombre, a partir de mañana comenzaré a cumplir cada uno de mis sueños, porque se lo merecen tanto ellos como yo. A partir de mañana... ai... que sueño, es hora de dormir.






jueves, 9 de mayo de 2013

¡Es cínico!

¿Recuerdas mi vida?

Recuerdas cuando escuchábamos a un cantautor, recuerdas cuando te enseñé a gritar, cuando emborrachábamos a la luna con tequila y nos guardábamos el sabor a limón en la boca para creer que quizás por casualidad, se nos pasara por la cabeza pasear por los labios ajenos y recoger una mijita de acidez.

Y hoy no se por qué recuerdo cada poro de tus caderas, finas y juguetonas, recuerdo que eran tus ojos los que hacían olvidar recuerdos que no tenían cabida en nuestra habitación, siendo mía. Y es hoy cuando recuerdo el pequeño canal que dejabas entrever pa ver si te invitaban a una cerveza, ese canal que era el camino hacia  tu maldita sonrisa y no al revés, recuerdo tu maldita sonrisa. Tan bendita como el vendaval de una brisa.



Pero se nos desafinó el amor, y ya tu no estás echa para mí ni para él, ni para ningún otro.



Despotrico la vida.


Porque al parecer yo estoy echo para todas, pero cristo, parece que ninguna está echa a mi medida.






Hoy el poeta perdió su líbido porque se quedó sin versos.

El novelista se vuelve tímido, y se le olvidaron las verdades.

Una pareja quedó sin brío, gracias al sudor del sexo.

Porque ella estaba con otro tío, y él navegaba en muy zorras punto com.







Y lo cierto señor, es que no se dejarán de añorar los dos, hasta que haya novedades.


Al fin y al cabo eso es el amorío, descastar el brío, con una nueva ilusión.







"Remplazable, ¡es cínico!"

like a supersonic.





Una sola cuerda.

Había en la escena un hombre trajeado, que lo tenía todo, un caminar erguido y orgulloso, sonido de claqué en sus pisadas, respeto intacto del que lo miraba. Pero no tenía tiempo, y las prisas le azuzaban, iba a la zaga de su próximo paso. Lo cierto es que no tengo ni idea de cual fe la idea que tuvo la decencia de cruzársele en esa mente tan estirada, en esas formas tan maquilladas. El caso es que se quedó mirando a aquel hombre. Al que no tenía nada.

Había en la escena un hombre con harapos y un sombrero, que no tenía nada, más que un caminar despreocupado, unas extendidas manos guardadas en sus bolsillos raídos lejos de las limosnas, el sonido de su deslizar de sandalias en el marcaje de las losetas, y una cuerda en su guitarra. Pero tenía todo el tiempo del mundo para dejar que lo que le azuzara no fuera más que los arañazos de una pasión que punzaba su alma, para tener claro a la zaga de qué quería ir, y se le notaba. Que sonreía hasta tras la sonata más sangrada.



Y uno tenía el respeto de todos, menos de sí mismo.







Y otro era feliz, y el respeto le daba lo mismo.













Y por sonar que suene, aunque sea una sola cuerda.